Recuerda

Recuerda que estamos de paso.

Recuerda que no sólo eres un cuerpo, una mente…

Recuerda ir despacio.

Recuerda conectar con lo sagrado.

Recuerda caminar descalzo.

Recuerda contemplar el cielo inmenso con sus nubes, las estrellas, la luna...

Recuerda arroparte en el calor de sol.

Recuerda aspirar el aroma de las flores.

Recuerda acariciar, abrazar, mirar a través de los ojos la esencia de la otra persona, y de tus mascotas.

Recuerda dar lo mejor de ti, desde el Amor esencial.

Recuerda ir soltando los apegos, aligerando el equipaje en tu viaje.

Recuerda cambiar la dirección de tu vida, si fuera necesario.

Recuerda que todo pasa, nada permanece.

Recuerda aceptar lo que no es como quieres.

Recuerda mantener una actitud de servicio.

Recuerda que en esencia todos somos uno, todos somos lo mismo a ese nivel, más allá de la personalidad.

Recuerda que en la personalidad se requiere delimitar, poner límites internos y externos sanos.

Recuerda cuidar tu energía vital.

Recuerda que estás aprendiendo a vivir.

Recuerda que no hay nada nuevo, solo hay que Recordar.

Recuerda que la vida es un juego, suelta el sufrimiento.

Recuerda que ya Eres.

Recuerda que has venido a desplegar y desarrollar el potencial que eres.

Recuerda que eres Luz, Conciencia, Paz, Amor.

Recuerda darte cuenta desde donde estas funcionando, desde la personalidad/ego condicionado (reacción/automatismo, patrones aprendidos, muchos en la infancia) o conectado a los valores del Ser esencial (elegir respuesta apropiada a la situación, asertividad…)

Recuerda aprender a dar, como también a recibir.

Recuerda aprender a ceder, como también a sostener.

Recuerda entrenarte en el “camino del medio”, en la justa medida; demasiado calor, quema; demasiado frio, congela: la justa medida.

Recuerda entrenarte en la sabiduría, comprensión de lo que toca por aprendizaje evolutivo.

Recuerda que, a un nivel más profundo, nadie “te hace nada”, cada quien actúa como puede, como sabe en este momento, de acuerdo a sus creencias, de acuerdo a sus programas aprendidos, de acuerdo a sus heridas y condicionamientos, al igual que tú; nada es personal en el juego de la vida; así que, despierta, observa, aprende de las dificultades, integra y suelta. Lección aprendida, ya no se repite, aligera el camino…

Recuerda que es necesario aprender a perdonar y perdonarte hasta que comprendas que no hay nada que perdonar, libérate.

Recuerda compartir con personas que quieran “bonito”, que aporten a tu vida y que tú les aportes a ellas, y de las que “no aporten”, aprende lo que la vida tiene para enseñarte y si es necesario, pon distancia, mas hazlo desde el amor y la comprensión, no desde el rencor y el resentimiento.

Recuerda hacer tu parte, la que te corresponde, sin interferir en la evolución de los demás (sin invadir, sin rescatar, sin agredir, sin imponer, sin prohibir, sin manipular, aunque sea de manera sutil)

Recuerda resignificar tu pasado y soltarlo con las lecciones aprendidas.

Recuerda no aferrarte a expectativas, ni a un futuro imaginario, vive el aquí y ahora con lo que hay y desde el cambio aquí y ahora, es que se gesta tu futuro.

Recuerda agradecer todo lo que está en tu vida en este momento y valorarlo, pues eso te abre a la abundancia.

Recuerda que todo lo que te sucede es absolutamente necesario

para tu evolución, aunque a tu mente no le agrade.

Recuerda que no puedes cambiar a nadie, solo puedes hacer en tu interior.

Recuerda que es mediante ensayo y error que aprendemos, así que de los errores saca el aprendizaje.

Recuerda abrazarte en tus momentos de mayor dificultad, amar a tu niño interior cuando más lo necesite.

Recuerda desidentificarte de los contenidos de tu mente, pues eres Conciencia que todo lo abarca.

Solo Recuerda y todo lo demás, se acomodará naturalmente en este curso de la escuela que es la Vida.

Juana María Martínez Camacho

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